domingo, 27 de noviembre de 2016

PAUL VERLAINE - tres poemas

De “Poemas Saturnianos” (1866)

La angustia

Naturaleza, nada tuyo me conmueve, ni los campos
nutricios, ni el eco bermejo de las pastorales
sicilianas, ni las pompas auroreales,
ni la solemnidad doliente de los ocasos.

Me río del Arte, me río del Hombre también, de los cantos,
de los versos, de los templos griegos y de las torres espirales,
que se estiran en el cielo vacío de las catedrales,
y con igual ojo veo a los buenos que a los malos.

No creo en Dios, abjuro y reniego
de todo pensamiento, y en cuanto a la vieja ironía,
el Amor, quisiera que no me hablaran más de él.

Cansado de vivir, teniendo miedo a morir, semejante
al brick perdido, juguete del flujo y del reflujo,
mi alma apareja para espantosos naufragios.


Alberto Durero, Melancolía I (1514)


Resignación

¡Muy niño iba soñando en Ko-Hinnor,
suntuosidad persa y papal,
Heliogábalo Y Sardanápalo!

¡Mi deseo creaba bajo los techos de oro,
entre los perfumes, al son de las músicas,
unos harenes sin fin, paraísos físicos!

Hoy, más sosegado y no menos ardiente,
pero conociendo la vida y la necesidad de doblegarse
he debido refrenar mi bella locura,
sin resignarme demasiado, sin embargo,

¡Sea! lo grandioso escapa a mis dientes,
pero, ¡quita allá lo amable y quita las heces!
 Siempre he odiado a la mujer bonita,
a la rima asonante y al amigo prudente.


1892


Canción de otoño (versión A, traducción de Ramón Hervás)

Los largos sollozos
de los violines
del otoño
hieren mi corazón
de una languidez
monótona.

Del todo sofocado
y pálido, cuando
la hora suena,
me acuerdo 
de días pasados
y lloro.

Y me voy
con el viento malo
que me lleva,
aquí, allá,
semejante a la 
hoja muerta.


Canción de otoño (versión B, traducción de Carlos Pujol)

Los sollozos más hondos
del violín del otoño
son igual
que una herida en el alma
de congojas extrañas
sin final.

Tembloroso recuerdo
esta huida del tiempo
que se fue.
Evocando el pasado
y los días lejanos
lloraré.

Este viento se lleva
el ayer de tiniebla
que pasó,
una mala borrasca
que levanta hojarasca
como yo.

(versión original)

Chanson d’Automne

Les sanglots longs
des  violons
de l’automne
blessent mon coeur
d’une langueur
monotone.

Tout suffocant
et blême, quand
sonne l’heure,
je me souviens
des jours anciens
et je pleure.

Et je m’en vais
au vent mauvais
qui m’emporte
deçà, delà,
pareil à la
feuille morte.


"Poesía completa" (Ediciones Río Nuevo, 1979)

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