domingo, 21 de agosto de 2016

CANTO AJENO IV

No repetiremos la sombra,
podemos elegir alejarnos de la noche,
pero no llevarla en las venas:
Los ejemplos lejanos son lluvia de ayer:
tomemos un libro como este:
le falta todo menos la gangrena
viene de un país amputado, carga con un dolor inservible,
botín infinito el que se llevó sin querer
sin querer mató a Charles y a Arthur,
no evitó que Edgar cayera en Baltimore,
queriendo, mató a Rubén (hasta inició un fuego con su nombre)


Y está a juicio por la muerte de Thomas, Ezra y Pedro.
Es solo una de las voces de la magia,
como cada vocal y consonante sumadas
y ese único grito es el que basta:
nunca gatillamos con pólvora húmeda:
enunciar no es utopía,
la poesía no es una tortura,
ni a los poetas hay que internarlos,
o declararlos inimputables;
que se pierda en la memoria: el himno no es gigante ni extraño,
y el idioma no es como afirma el cretino sevillano,
es generoso y dócil, cada palabra es color,
cada verbo sintonía.
Se puede decir todo,
lo estamos haciendo ahora.


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